Laroya, Almería, España. Fuegos espontáneos
  Cortijos de Laroya
Coord. GPS Aprox. 37.29594, -2.33230

Laroya,
04868- Almería, España

Los enigmáticos fuegos de Laroya

Historia

Uno de los mayores expedientes X ocurridos en España en el último siglo. Los fuegos de Laroya. Combustiones espontáneas que, por su extrañeza y peligrosidad, aterrorizaron a esta pequeña población de Almería allá por el mes de Junio de 1945 y que han quedado en la historia como un caso sin resolver.

Entre los días 16 y 26 de Junio de aquel año, diversos fuegos de origen incierto se manifestaban de forma súbita, tanto en el exterior como en el interior de las viviendas. Sin causa y sin motivo. Afectando a todos los vecinos por igual, lo cual creó, como veremos, un clima de verdadero pánico y terror.

CRONOLOGIA DE LOS HECHOS

Este pueblo, Laroya, se encuentra en una zona agreste, de profundos barrancos junto a la ribera del río que le da nombre.

Está situado a una altitud de unos 1600 metros sobre el nivel del mar y, en aquellos años, era un zona ocupada por una serie de cortijos. Estas fincas fueron las primeras en dar la voz de alarma de lo que estaba aún por suceder.

  • Los primeros fuegos extraños de los que se tienen constancia en este lugar, se desarrollaron aquí, el 16 de Junio de 1945. En concreto en un cortijo que se llamaba Pitango.

Cortijo Pitango. Laroya. Combustión espontánea

culturaandalucia.com/CuartoMilenio

Sobre las ocho de la tarde de aquel día, las personas que allí residían,  se dieron cuenta de que el delantal, el babero, que llevaba puesto una niña de 4 años empezó a arder súbitamente y sin causa ni razón lógica. Los familiares, como es normal, corrieron a apagar las llamas con la mayor prestancia de la que uno puede ser capaz en semejante situación y se apresuraron a calmar a la menor. Una vez, suponemos conseguido, qué mejor que acostar a la pequeña para que un buen sueño reparador tranquilice todos sus miedos por el shock recibido.

Sin embargo, lo extraño llega ahora. Y es que, al depositar a la niña sobre el colchón, las sábanas de la cama también comenzaron a arder.

Si ya sonaba extraño, minutos más tarde, en otra de las estancias de la casa (utilizada como es tan común en las grandes casas de campo para guardar leña, víveres, etc) se originó un fuego más. Unas ramas de centeno se prendieron y se acabaron propagando.

Y por si no fuera suficiente para acabar aquel extraño 16 de Junio de 1945, horas más tarde, el pajar se vio envuelto en llamas y quedó prácticamente destruído. Los testigos que presenciaron este último incendio lo describieron como con un humo blancuzco-azulado y que emanaba cierto olor a azufre.

Pese a lo poco común de estas combustiones espontáneas y la rareza de su aparición, al ser un caso aislado tampoco se le dio en un primer momento una importancia relevante.
Sin embargo, nuevos fuegos estaban aún por llegar y… no tardaron en aparecer.

  • 23 de Junio de ese mismo año. Exactamente una semana después de que aparecieran los primeros.

Esta vez las llamas se produjeron en el Cortijo de Fuente del Saz, que estaba muy cercano al anterior. En esta ocasión, el fuego se centró primero en el terreno destinado a la trilla del cereal, que salió ardiendo sin que hubiera nadie trabajando allí ni en los alrededores.

Pajar ardiendo. Como en el caso de los fuegos repentinos de Laroya en 1945

elcorreodeburgos.com

Cuando por fin creyeron que el fuego estaba bajo control y habían conseguido sofocarlo, éste volvió a aparecer sin previo aviso por otra de las zonas del extenso terreno.

Hasta aquí todos estos acontecimientos podrían parecernos algo relativamente normal. O al menos hechos que tendrían cierta lógica, aplicando el sentido común y analizando la cuestión. Era comienzos de verano, el campo en Almería, esa tierra tan seca y árida, podría estar ciertamente seco y dar lugar a pequeños incendios.

Lo de la niña y la cama podría también explicarse de algún modo: una menor que accidentalmente se prende el vestido con una llama y que, con las prisas, los padres no se dan cuenta de que las ropas de su pequeña no están totalmente apagadas, lo cual genera que se prendan las sábanas al acostarla…

Pero, y siempre hay un pero… lo curioso y que ya no parece entrar dentro de la lógica a la que estamos acostumbrados, es que las combustiones espontáneas no quedaron exclusivamente en esos casos ni en estas dos únicas fincas.

Todo lo contrario, porque se fueron incrementando en número y en lugares.

Por ejemplo, después de extinguir el fuego del campo del cortijo Fuente del Saz, aquel mismo 23 de Junio y en esa misma finca, dos sábanas del interior de la casa aparecieron en llamas y posteriormente también acabó ardiendo el pajar.

Así que, cronológicamente, podemos ir comprobando cómo los misteriosos fuegos iban ampliando su radio de acción.

  • El día 24 de Junio, se desencadenaron varios incendios en diferentes fincas de forma prácticamente simultánea.

Prensa Abc. Caso Laroya 1945

abc.es

En el Cortijo Pitango, el primero donde aparecieron los fuegos, un arbusto que distaba unos 20 metros de la finca, comenzó a arder sólo.

Ese mismo día, el dueño de otro Cortijo de la zona, Miguel Acosta, atestiguó ver cómo se originaban las llamas en un montón de centeno, ardiendo de arriba a abajo, hasta consumirse. En su misma finca también las combustiones espontáneas se cobraron varios enseres de la casa: una silla, una escoba y diversa ropa de la familia.

Desde el Cortijo Cerrajero, fue avisada la guardia civil por diversos incendios repentinos. Uno de los cabos que acudió a la llamada presenció como un grupo de haces de centeno se incendiaba frente a él súbitamente, con una gran llamarada roja y un humo azulado.
Este mismo cabo también presenció la combustión espontánea en el campo de otro cortijo cercano, viendo el mismo humo y sintiendo el mismo olor a azufre, aunque indicó que la llama rojiza “venía de arriba, a unos 3 metros de altura”.

  • Al día siguiente, el 25, se produjeron algunos incendios menores en el interior  del Cortijo Fuente del Saz.
  • 26 de Junio: volvieron a repetirse los pequeños fuegos en el Cortijo Fuente del Saz.  En el Cortijo Pitango ardieron de forma independiente una cuerda, una silla de madera y una chaqueta.

INVESTIGACIÓN DE LOS FUEGOS DE LAROYA

Fenómenos de Laroya. 1945 Jose Cubillo Fluiters. Geofísica y combustiones espontáneas en la atmósfera

todocoleccion.net

Ante la alarma que se estaba generando en la zona por estos fuegos se determinó que un equipo de ingenieros realizara una investigación de lo que estaba sucediendo. Sus conclusiones fueron que los incendios repentinos no parecían tener causa eléctrica, ya que se originaban en materiales orgánicos. La climatología no influía en la aparición de los fuegos y la causa tampoco podía estar en la inflamación de posibles bolsas de ozono.

Por tanto, seguían sin saber qué sucedía. Aunque una cosa estaba clara: fuera lo que fuera aquello, era real, puesto que los propios investigadores presenciaron la aparición de aquellas combustiones espontáneas.

Posteriormente (y ya que el caso seguía siendo irresoluble) por cauce oficial, el mismísimo gobernador de Almería solicitó la presencia, a través del Instituto Geográfico y Catastral,  de los más reconocidos geógrafos y geofísicos para evaluar más profundamente la situación.
La comisión de ingenieros encargada de ello estaba liderada por el eminente geógrafo José Cubillo Fluiters ( a cuyo equipo también se sumó Luis de Miguel González Miranda). Realizaron una exhaustiva investigación y  Cubillo redactó un informe oficial de 190 páginas llamado “Los fenómenos de Laroya” (1946) y que quedó para la historia como un expediente X investigado y documentado, aunque no resuelto.

En dicho informe y tras un arduo análisis de los hechos, se presentan dos causas como únicas posibilidades del origen de los fuegos : físico-química o electricidad atmosférica.

Si bien tanto en el preámbulo del informe como en la conclusión final, el propio Cubillo reconoce, con resignación, que su equipo no ha logrado desentrañar ni de lejos la causa real de las combustiones espontáneas de Laroya.

ANTECEDENTES DE FUEGOS EN LA ZONA

Aunque los fuegos repentinos son uno de los fenómenos más extraños dentro del mundo del misterio, Laroya no es un caso único. Como curiosidad cabe destacar que el informe de Cubillo Fluiters hacía mención a dos casos concretos  a los que lograron acceder como parte de la documentación aportada.

  • Uno en 1905, recogido por José Martínez Ruiz “Azorín” en su libro “La Ruta de Don Quijote”, documentado en su visita a la población manchega de Argamasilla de Alba. Varios incendios repentinos en una casa y en una escuela. El escritor lo atribuyó a la imaginación de los aldeanos.
  • Otro en 1926 en el pueblo almeriense de El Perdigón, a escasos 10 kilómetros de Laroya. Según recogía la prensa, en aquella ocasión  se declararon fuegos súbitos durante 9 días seguidos. Del 19 al 27 de Junio (coincidiendo con las fechas de los fuegos de Laroya). Los incendios tuvieron lugar en el interior de la caseta de José Mantecón, guardavía del ferrocarril. Hasta allí se desplazaron el alcalde, las fuerzas de seguridad y el párroco.

En ninguno de ambos casos se pudo conocer el origen de las combustiones espontáneas.
Los fuegos de Laroya siguen sin tener solución.

Enigmaps


SIGUE LEYENDO EN LA FUENTE ORIGINAL


Cortijos de Laroya

Laroya,
04868- Almería, España

Localización Aprox.: 37.29594, -2.33230

•   Web oficial  •  


Tours





300x250_Circuitos_Rutas en coche

ACTIVIDADES EN LA ZONA

Cuevas de Sorbas
Adéntrate y conviértete en espeléologo por un día

Fotografías

Dónde comer



200x65 Logo

Dónde dormir



Booking.com

Otros misterios cercanos